Codex Calixtinus

"Todos los pueblos irán en peregrinación hasta la consumación de los siglos"

viernes, 28 de junio de 2013

EL BIERZO MÁGICO. EL SECRETO DE LOS TEMPLARIOS



Extractos del libro "Curiosidades del Camino de Santiago". Autor.- Juan Ramón Corpas Mauleon. Editorial Edilesa
 

A los pies del puerto, Molinaseca, con el santuario de la Virgen de las Angustias a la entrada, de cuyas puertas los fieles y los segadores gallegos cortaban una astilla (costumbre que prolongaron los peregrinos) a la ida, y, a la vuelta, echaban por la rejilla los hocines con que habían trabajado. Tras cruzar el puente, se entra en la larga y blasonada calle Real, para cuya limpieza existe una pequeña presilla que desborda por ella el agua limpia del río Miruelos, por aquí empedrado. Este sistema medieval, que existió también en Puente la Reina de Navarra, sigue utilizándose en Molinaseca el 15 de agosto, último de sus fiestas patronales. La iglesia parroquial está dedicada a San Nicolás.

Ponferrada ya no tiene el puente de granito reforzado por grapas de hierro que levantó el obispo Osmundo y dio nombre (Pons - ferrata) a la ciudad. La riega el río Sil ("el Miño lleva la fama y el Sil el agua") y la protege el formidable castillo templario. Éste, construido en 1178, es de una armónica belleza que sorprende gratamente al visitante y reúne una serie de características que han llamado la atención de los estudiosos del Temple y que empiezan por su tamaño, desmesurado para una pequeña encomienda muy alejada, además, de los frentes de guerra. En él concurren varios de los Signos de Reconocimiento que aparecen en los lugares que tienen un importante depósito espiritual. Así, la triple muralla (recuerdo de los tres votos de los caballeros), la Rosa de los iniciados en la puerta de entrada, el Bafomet, y la Tau. Pero, además, las doce torres de la primitiva fortaleza imitan la forma esquemática de las doce constelaciones o símbolos zodiacales: hecho del cual, a base de complicadas operaciones astronómico - cabalísticas, el erudito Luis San Juan obtiene la siguiente frase, escrita, según él, en la estructura del edificio como mensaje a los iniciados: "En la taca que hay en la g de la ciudad cava, se sale a la entrada del gran secreto".

Esta circunstancia, unida a la frase de Fulcanelli en sus Moradas Filosofales ("El santo grial estaba custodiado por doce templarios, estas doce custodias recuerdan los signos del zodiaco") y a la tradición que asegura que los templarios encontraron y rescataron el arca de la Alianza de los subterráneos de las ruinas del Templo de Jerusalén, convierte al alcázar ponferradino en escondrijo de los dos objetos de mayor proyección mítica de la historia de la humanidad: el grial y el arca.

 

domingo, 12 de mayo de 2013

a Santiago

El camino a Santiago de mi hijo Rafael



El comienzo




En camino




 
Haciendo camino
 
 
 

jueves, 14 de febrero de 2013

Polvo, barro, sol y lluvia



Poema escrito en un muro cerca de Nájera. De autor desconocido.


Polvo, barro, sol y lluvia
es camino de Santiago.
Millares de peregrinos
y mas de un millar de años.

Peregrino ¿Quién te llama?
¿Que fuerza oculta te atrae?
Ni el campo de las estrellas
ni las grandes catedrales.

No es la bravura navarra,
ni el vino de los riojanos
ni los mariscos gallegos
ni los campos castellanos.

Peregrino ¿Quién te llama?
¿Que fuerza oculta te atrae?
Ni las gentes del Camino
ni las costumbres rurales.

No es la historia y la cultura,
ni el gallo de la Calzada
ni el palacio de Gaudí,
ni el castillo de Ponferrada.

Todo lo veo al pasar,
y es un gozo verlo todo,
mas la voz que a mi me llama
la siento mucho más hondo.
           
            La fuerza que a mi me empuja
             la fuerza que a mi me atrae,
             no sé explicarla ni yo.


             Solo el de arriba lo sabe!

lunes, 17 de diciembre de 2012

Peregrinas de hace once siglos


Peregrinas en 2008

Fuente:
El País.com
Silvia R.Pontevedra.Santiago
30 mayo 2009

 
 
 
La primera mujer de la que se tiene constancia escrita que peregrinó a Santiago
fue Jimena Garcés, que viajó, según los documentos, "per causa devotione",
acompañando a su marido, un tal Alfonso III El Magno, que venía, más que nada,
por intereses políticos. Jimena murió en el año 910, y estuvo en Compostela poco
antes. Los libros que hablan del Camino, sin embargo, citan como primer
peregrino de la historia a un cura, Godescalco, obispo de Le Puy, que recorrió
la ruta jacobea en el año 951. Los historiadores están de acuerdo en que el
francés fue el pionero porque fue el primero que entendió su peregrinaje como un
sacrificio y también porque no es lo mismo venir desde Le Puy que hacerlo, como
Jimena, desde Asturias, aunque los dos viajasen en mula.

De todas formas, seguro que antes que la esposa del último rey asturiano hubo
otras peregrinas anónimas de las que no ha quedado rastro. El tópico ese de que
las mujeres del Camino eran básicamente prostitutas y posaderas se ha venido
abajo. Hace poco más de un año, historiadores del Centro Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC) empezaron a buscar referencias de peregrinos
antiguos y se dieron cuenta de que cuanto más buceaban en los archivos más
nombres de mujeres caminantes aparecían. Desde la Edad Media hasta el siglo XIX,
que es el período que están abarcando los investigadores, "a Santiago
peregrinaron mujeres de toda condición, solas o en grupo con otras señoras, o
con sus maridos y sus hijos, o con su séquito completo", cuenta Carlos Andrés
González Paz, miembro de este equipo del CSIC y del comité organizador del
congreso Mujeres y peregrinación en la Galicia Medieval, que se celebra hasta
hoy en Santiago.

La primera caminante alemana conocida, a principios del siglo XII, se llamaba
Matilde; la primera flamenca, en 1125, Sofía de Holanda; la primera italiana, en
1190, Egidia. De ésta no se sabe si llegó, pero sí que salió, porque antes de
partir dejó todo bien dispuesto en su testamento, por temor a no regresar. El
peregrinaje, entonces, era necesariamente de ida y vuelta, los que no tenían
posibles vivían de la caridad, y muchos, y muchas, acabaron en una fosa común
por el Camino.

Hasta el peregrinaje más corto se hacía larguísimo. En 1801, una mujer de León
caminó a Santiago pasando primero por Oviedo, porque quería visitar la Catedral
de San Salvador. A la ida, sus circunstancias quedaron apuntadas en el hospital
ovetense de peregrinos: "26 años, un hijo, casada con un militar". Tres meses
después, al regreso, de nuevo por la misma ruta, volvieron a apuntar sus datos
en el mismo registro: "26 años, un hijo, viuda".

Y lo mismo que entre los hombres, había peregrinas profesionales, que hacían del
caminar su forma de vida, y mujeres de buena voluntad que, a cambio de dinero,
cumplían con la penitencia que otros habían ofrecido. También hubo falsas
peregrinas, como Catherine de Firbes, una curandera francesa que a finales del
siglo XIV fue detenida por convertir el Camino en su consulta particular.

Los investigadores del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento, del CSIC,
se están topando con estas historias a medida que elaboran el Diccionario
Histórico de los Caminos de Santiago en Galicia, un proyecto puede que
interminable que seguramente se podrá consultar en internet a partir del Año
Santo 2010. "El diccionario será un organismo vivo. Iremos colgando
progresivamente las voces y sus fichas", adelanta González Paz. "Cuando publicas
algo en papel lo estás matando, porque lo cierras. Nosotros no sabemos hasta
dónde vamos a llegar... Sólo peregrinos, de momento, tenemos referenciados
28.000 hasta el siglo XIX".

Esta obra enclopédica combatirá el tópico: había muchas hembras peregrinas y
todas las que tienen nombre e historia aparecerán. Pero el diccionario también
dará cuenta de las meretrices y las mesoneras. En 1743, en O Cebreiro, la que
daba de comer era la vieja propietaria de una inmunda palloza. En su diario, el
peregrino napolitano Nicola Albani cuenta que hacía "sopa de nabos". Es uno de
los primeros testimonios escritos del caldo gallego.




jueves, 19 de julio de 2012

Misión cumplida



Mi hija Isabel, en Finisterra.
Camino de Santiago, St.Jean-Pie-de-Port a Finisterra
Mayo-Junio 2012