Codex Calixtinus
"Todos los pueblos irán en peregrinación hasta la consumación de los siglos"
lunes, 8 de febrero de 2016
viernes, 10 de julio de 2015
jueves, 20 de febrero de 2014
¡Ultreya!
Oh Compostela, estela de Santiago,
estrella y nave rústica de Europa,
alta de arboladura, vaso o copa,
cáliz más bien con sangre del sol vago.
Oh prieta vencedora del estrago,
blanca y negra, tan cúbica. Si topa
la lluvia ciega tu estribor y popa,
los lame de verdín y jaramago.
¿A dónde vas anclada con tu roca,
inmóvil navegante finisterre
que un soplo -ultreya- empuja y solivianta?
A una luz de ultramundo te convoca
el coro inmenso -”¡Ultreya! ¡Y nadie cierre!”-
También la piedra, si hay estrellas, canta”.
(de Gerardo Diego)
De mi primer Camino (2007)
domingo, 26 de enero de 2014
lunes, 20 de enero de 2014
Haciendo camino en Holanda
"El Camino es amorfo, indefinido; se marcha por él, pero
nunca se llega a su fin. Es un abismo
que está en el origen de todo. El camino elimina escabrosidades y soluciona
complicaciones, armoniza la luz y asimila tumultos. El mismo Camino no sabe de
quien desciende. Probablemente precedió al Creador"
Lao Tse
sábado, 7 de diciembre de 2013
Canción jacobea
Cuando aquel buen Padre,
Rey que todo guía,
A los doce apóstoles
Los reinos cedía,
Santiago a su España
Santa luz traía.
Primicia de martires
Entre los apóstoles,
En Salem Santiago
Mártir fué preclaro.
De Santiago alcance
Propicio destino,
Galicia: su gloria
Da feliz camino
Para tantas preces
De canto divino.
¡Oh Señor Santiago!
¡Buen Señor Santiago!
¡Eultreya! ¡Esuseya!
¡Protégenos, Dios!
Primicia de mártires, etc.
A Santiago rinde
Todo el mundo parias;
Soldado de Cristo,
Con santas plegarias
A todos defiende
De suerte contrarias.
Primicia de mártires, etc.
A Santiago clámanle
Sus milagros santo,
Y en riesgos y cárceles
Invocan al Santo
Primicia de mártires, etc.
¡Oh noble Santiago,
Patron valiente!
Nuestros enemigos
u poder ahuyente;
Y haz que te agrademos
Con fe reverente.
Primicia de mártires, etc.
Por Santiago Apóstol
Perdón esperemos
Y, obsequiosos siempre
Las que le debemos,
Dignas alabanzas
Con amor le demos. Amén
Autor: desconocido
viernes, 28 de junio de 2013
EL BIERZO MÁGICO. EL SECRETO DE LOS TEMPLARIOS
Extractos del libro "Curiosidades del Camino de Santiago". Autor.- Juan Ramón Corpas Mauleon. Editorial Edilesa
Ponferrada
ya no tiene el puente de granito reforzado por grapas de hierro que levantó el
obispo Osmundo y dio nombre (Pons - ferrata) a la ciudad. La riega el río Sil
("el Miño lleva la fama y el Sil el agua") y la protege el formidable
castillo templario. Éste, construido en 1178, es de una armónica belleza que
sorprende gratamente al visitante y reúne una serie de características que han
llamado la atención de los estudiosos del Temple y que empiezan por su tamaño,
desmesurado para una pequeña encomienda muy alejada, además, de los frentes de
guerra. En él concurren varios de los Signos de Reconocimiento que aparecen en
los lugares que tienen un importante depósito espiritual. Así, la triple
muralla (recuerdo de los tres votos de los caballeros), la Rosa de los iniciados
en la puerta de entrada, el Bafomet, y la Tau. Pero, además, las doce torres de
la primitiva fortaleza imitan la forma esquemática de las doce constelaciones o
símbolos zodiacales: hecho del cual, a base de complicadas operaciones
astronómico - cabalísticas, el erudito Luis San Juan obtiene la siguiente
frase, escrita, según él, en la estructura del edificio como mensaje a los
iniciados: "En la taca que hay en la g de la ciudad cava, se sale a la
entrada del gran secreto".
Esta
circunstancia, unida a la frase de Fulcanelli en sus Moradas Filosofales
("El santo grial estaba custodiado por doce templarios, estas doce
custodias recuerdan los signos del zodiaco") y a la tradición que asegura
que los templarios encontraron y rescataron el arca de la Alianza de los
subterráneos de las ruinas del Templo de Jerusalén, convierte al alcázar
ponferradino en escondrijo de los dos objetos de mayor proyección mítica de la
historia de la humanidad: el grial y el arca.
domingo, 12 de mayo de 2013
jueves, 14 de febrero de 2013
Polvo, barro, sol y lluvia
Poema escrito en un muro cerca de Nájera. De autor desconocido.
Polvo, barro, sol y lluvia
es camino de Santiago.
Millares de peregrinos
y mas de un millar de años.
es camino de Santiago.
Millares de peregrinos
y mas de un millar de años.
Peregrino ¿Quién
te llama?
¿Que fuerza oculta te atrae?
Ni el campo de las estrellas
ni las grandes catedrales.
¿Que fuerza oculta te atrae?
Ni el campo de las estrellas
ni las grandes catedrales.
No es la bravura
navarra,
ni el vino de los riojanos
ni los mariscos gallegos
ni los campos castellanos.
ni el vino de los riojanos
ni los mariscos gallegos
ni los campos castellanos.
Peregrino ¿Quién
te llama?
¿Que fuerza oculta te atrae?
Ni las gentes del Camino
ni las costumbres rurales.
¿Que fuerza oculta te atrae?
Ni las gentes del Camino
ni las costumbres rurales.
No es la historia
y la cultura,
ni el gallo de la Calzada
ni el palacio de Gaudí,
ni el castillo de Ponferrada.
ni el gallo de la Calzada
ni el palacio de Gaudí,
ni el castillo de Ponferrada.
Todo lo veo al
pasar,
y es un gozo verlo todo,
mas la voz que a mi me llama
la siento mucho más hondo.
y es un gozo verlo todo,
mas la voz que a mi me llama
la siento mucho más hondo.
La fuerza que a mi me empuja
la fuerza que a mi me atrae,
no sé explicarla ni yo.
Solo el de arriba lo sabe!
lunes, 17 de diciembre de 2012
Peregrinas de hace once siglos
Peregrinas en 2008
Fuente:
El País.com
Silvia R.Pontevedra.Santiago
30 mayo 2009
La primera mujer de la que se tiene constancia escrita que peregrinó a
Santiago
fue Jimena Garcés, que viajó, según los documentos, "per causa devotione",
acompañando a su marido, un tal Alfonso III El Magno, que venía, más que nada,
por intereses políticos. Jimena murió en el año 910, y estuvo en Compostela poco
antes. Los libros que hablan del Camino, sin embargo, citan como primer
peregrino de la historia a un cura, Godescalco, obispo de Le Puy, que recorrió
la ruta jacobea en el año 951. Los historiadores están de acuerdo en que el
francés fue el pionero porque fue el primero que entendió su peregrinaje como un
sacrificio y también porque no es lo mismo venir desde Le Puy que hacerlo, como
Jimena, desde Asturias, aunque los dos viajasen en mula.
De todas formas, seguro que antes que la esposa del último rey asturiano hubo
otras peregrinas anónimas de las que no ha quedado rastro. El tópico ese de que
las mujeres del Camino eran básicamente prostitutas y posaderas se ha venido
abajo. Hace poco más de un año, historiadores del Centro Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC) empezaron a buscar referencias de peregrinos
antiguos y se dieron cuenta de que cuanto más buceaban en los archivos más
nombres de mujeres caminantes aparecían. Desde la Edad Media hasta el siglo XIX,
que es el período que están abarcando los investigadores, "a Santiago
peregrinaron mujeres de toda condición, solas o en grupo con otras señoras, o
con sus maridos y sus hijos, o con su séquito completo", cuenta Carlos Andrés
González Paz, miembro de este equipo del CSIC y del comité organizador del
congreso Mujeres y peregrinación en la Galicia Medieval, que se celebra hasta
hoy en Santiago.
La primera caminante alemana conocida, a principios del siglo XII, se llamaba
Matilde; la primera flamenca, en 1125, Sofía de Holanda; la primera italiana, en
1190, Egidia. De ésta no se sabe si llegó, pero sí que salió, porque antes de
partir dejó todo bien dispuesto en su testamento, por temor a no regresar. El
peregrinaje, entonces, era necesariamente de ida y vuelta, los que no tenían
posibles vivían de la caridad, y muchos, y muchas, acabaron en una fosa común
por el Camino.
Hasta el peregrinaje más corto se hacía larguísimo. En 1801, una mujer de León
caminó a Santiago pasando primero por Oviedo, porque quería visitar la Catedral
de San Salvador. A la ida, sus circunstancias quedaron apuntadas en el hospital
ovetense de peregrinos: "26 años, un hijo, casada con un militar". Tres meses
después, al regreso, de nuevo por la misma ruta, volvieron a apuntar sus datos
en el mismo registro: "26 años, un hijo, viuda".
Y lo mismo que entre los hombres, había peregrinas profesionales, que hacían del
caminar su forma de vida, y mujeres de buena voluntad que, a cambio de dinero,
cumplían con la penitencia que otros habían ofrecido. También hubo falsas
peregrinas, como Catherine de Firbes, una curandera francesa que a finales del
siglo XIV fue detenida por convertir el Camino en su consulta particular.
Los investigadores del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento, del CSIC,
se están topando con estas historias a medida que elaboran el Diccionario
Histórico de los Caminos de Santiago en Galicia, un proyecto puede que
interminable que seguramente se podrá consultar en internet a partir del Año
Santo 2010. "El diccionario será un organismo vivo. Iremos colgando
progresivamente las voces y sus fichas", adelanta González Paz. "Cuando publicas
algo en papel lo estás matando, porque lo cierras. Nosotros no sabemos hasta
dónde vamos a llegar... Sólo peregrinos, de momento, tenemos referenciados
28.000 hasta el siglo XIX".
Esta obra enclopédica combatirá el tópico: había muchas hembras peregrinas y
todas las que tienen nombre e historia aparecerán. Pero el diccionario también
dará cuenta de las meretrices y las mesoneras. En 1743, en O Cebreiro, la que
daba de comer era la vieja propietaria de una inmunda palloza. En su diario, el
peregrino napolitano Nicola Albani cuenta que hacía "sopa de nabos". Es uno de
los primeros testimonios escritos del caldo gallego.
fue Jimena Garcés, que viajó, según los documentos, "per causa devotione",
acompañando a su marido, un tal Alfonso III El Magno, que venía, más que nada,
por intereses políticos. Jimena murió en el año 910, y estuvo en Compostela poco
antes. Los libros que hablan del Camino, sin embargo, citan como primer
peregrino de la historia a un cura, Godescalco, obispo de Le Puy, que recorrió
la ruta jacobea en el año 951. Los historiadores están de acuerdo en que el
francés fue el pionero porque fue el primero que entendió su peregrinaje como un
sacrificio y también porque no es lo mismo venir desde Le Puy que hacerlo, como
Jimena, desde Asturias, aunque los dos viajasen en mula.
De todas formas, seguro que antes que la esposa del último rey asturiano hubo
otras peregrinas anónimas de las que no ha quedado rastro. El tópico ese de que
las mujeres del Camino eran básicamente prostitutas y posaderas se ha venido
abajo. Hace poco más de un año, historiadores del Centro Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC) empezaron a buscar referencias de peregrinos
antiguos y se dieron cuenta de que cuanto más buceaban en los archivos más
nombres de mujeres caminantes aparecían. Desde la Edad Media hasta el siglo XIX,
que es el período que están abarcando los investigadores, "a Santiago
peregrinaron mujeres de toda condición, solas o en grupo con otras señoras, o
con sus maridos y sus hijos, o con su séquito completo", cuenta Carlos Andrés
González Paz, miembro de este equipo del CSIC y del comité organizador del
congreso Mujeres y peregrinación en la Galicia Medieval, que se celebra hasta
hoy en Santiago.
La primera caminante alemana conocida, a principios del siglo XII, se llamaba
Matilde; la primera flamenca, en 1125, Sofía de Holanda; la primera italiana, en
1190, Egidia. De ésta no se sabe si llegó, pero sí que salió, porque antes de
partir dejó todo bien dispuesto en su testamento, por temor a no regresar. El
peregrinaje, entonces, era necesariamente de ida y vuelta, los que no tenían
posibles vivían de la caridad, y muchos, y muchas, acabaron en una fosa común
por el Camino.
Hasta el peregrinaje más corto se hacía larguísimo. En 1801, una mujer de León
caminó a Santiago pasando primero por Oviedo, porque quería visitar la Catedral
de San Salvador. A la ida, sus circunstancias quedaron apuntadas en el hospital
ovetense de peregrinos: "26 años, un hijo, casada con un militar". Tres meses
después, al regreso, de nuevo por la misma ruta, volvieron a apuntar sus datos
en el mismo registro: "26 años, un hijo, viuda".
Y lo mismo que entre los hombres, había peregrinas profesionales, que hacían del
caminar su forma de vida, y mujeres de buena voluntad que, a cambio de dinero,
cumplían con la penitencia que otros habían ofrecido. También hubo falsas
peregrinas, como Catherine de Firbes, una curandera francesa que a finales del
siglo XIV fue detenida por convertir el Camino en su consulta particular.
Los investigadores del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento, del CSIC,
se están topando con estas historias a medida que elaboran el Diccionario
Histórico de los Caminos de Santiago en Galicia, un proyecto puede que
interminable que seguramente se podrá consultar en internet a partir del Año
Santo 2010. "El diccionario será un organismo vivo. Iremos colgando
progresivamente las voces y sus fichas", adelanta González Paz. "Cuando publicas
algo en papel lo estás matando, porque lo cierras. Nosotros no sabemos hasta
dónde vamos a llegar... Sólo peregrinos, de momento, tenemos referenciados
28.000 hasta el siglo XIX".
Esta obra enclopédica combatirá el tópico: había muchas hembras peregrinas y
todas las que tienen nombre e historia aparecerán. Pero el diccionario también
dará cuenta de las meretrices y las mesoneras. En 1743, en O Cebreiro, la que
daba de comer era la vieja propietaria de una inmunda palloza. En su diario, el
peregrino napolitano Nicola Albani cuenta que hacía "sopa de nabos". Es uno de
los primeros testimonios escritos del caldo gallego.
jueves, 19 de julio de 2012
domingo, 29 de abril de 2012
Nostalgia del Camino, en peregrinación por Holanda
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues con placer y alegría
a puertos nunca vistos antes.
(Itaka, Kavafis)
No encuentro ninguna explicación a este
impaciente deseo mío de volver de nuevo al Camino. Son ya cuatro las veces que
llegué a Santiago y aún siento un cosquilleo inquieto que incita a calzarme las
botas y colgarme la mochila. Entretanto no hace todavía un año de mi última
salida. En esta ocasión, después de abrazar al apóstol, continué a Finisterre.
La escarpada bajada a Cee hizo protestar a mis huesos sin saber muy bien el
porqué y casi pensé que me había llegado el tiempo de guardar todas mis
pertenencias de peregrina.
De regreso en casa repetía en mis sueños
tramos del camino, unas veces como peregrina y otras viéndome pasar. Echaba de
menos el ambiente, la rutina y rituales del día a día; preparar la mochila,
organizar la ruta, seguir las flechas amarillas, buscar un sitio donde dormir.
No creo que fueran sueños para sustituir un deseo sino una manera de superar la
pasión por volver a caminar.
Para vencer la nostalgia al camino no hay nada
mejor que regresar de nuevo a él. Tenemos tiempo y podemos hacerlo, aunque para
los que vivimos en Holanda no es cosa que esté al lado de la esquina. Sin
embargo, el Camino de Santiago es también una peregrinación europea y desde
toda Europa parten rutas en dirección a los Pirineos. Con frecuencia se oye
preguntar dónde empieza el Camino. Para muchos holandeses es en Haarlem, pero
pronto se dan cuenta de que el principio del camino está donde vives, y que son
muchas las rutas que te llevan a Santiago.
Durante unos dos años, miembros de la
Asociación holandesa del Camino de Santiago han estado recopilando en dos tomos
todas las rutas que hoy día llevan a Santiago de Compostela desde Holanda. Se
ha tratado de seguir el camino original que los peregrinos medievales
posiblemente recorrieron, que evitaba los caminos concurridos para ofrecer lo
mejor y más bello de los paisajes, de ciudad a ciudad, de santuario a
santuario, de iglesia a iglesia, a
monasterios y hospitales, en dirección París y Tours. Para los peregrinos
holandeses la edición de estos dos libros ha sido como ver realizado un sueño
deseado. El tomo primero describe la ruta que va desde Haarlem y Vlissingen
hacia Brujas y Gante; también tiene un enlace hasta llegar a Amberes. El
segundo tomo comprende los caminos desde el norte y el oeste, Doesburg, Nimega
y Maastricht. Dos libros que no son solo útiles para quienes quieren pasear y
disfrutar de la naturaleza cercana, sino que además sirven de guía para los que
se preparan y comienzan su peregrinación a Santiago de Compostela.
Con estos dos libros en mi poder volvió la
nostalgia al camino, el deseo de empezar a andar. También aquí el camino puede
estar lleno de sorprendentes e inesperados momentos, también aquí es posible encontrar el silencio. Ruta
o no, el caminante lo que busca es el camino, disfrutar de la naturaleza y todo
lo que ella le ofrece. Esto es lo que le hace valorar la peregrinación y no
tanto el destino de su viaje. El camino considerado como hilo conductor, como
guía, es necesario pero debemos dejar libre al corazón para que escoja su
propio camino. Peregrinar nos hará dejar atrás nuestro entorno y conocer nuevas
experiencias; pero no debemos temer. Lo importante es sentirnos en todos los
lugares como en nuestra propia casa.
Escribía Constantino Kavafis en su poema
Itaca:
Debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has te temer ....
No tuve que esperar mucho. Para celebrar el 25
aniversario de su fundación, la Asociación holandesa del Camino, Nederlands
Genootschap van Sint Jacob, organizó una peregrinación por relevos,
tanto a pie como en bicicleta, por las 12 provincias del país. Esta asociación
es un punto de encuentro para todos los que están interesados en el Camino de
Santiago, para los que lo han hecho y para los que aún lo tienen que hacer.
Durante un año, excepto los tres meses de verano, cada provincia organizó su
propia ruta que variaba desde unas cuantas etapas hasta otras de catorce o
quince, que cruzaban toda su extensión. La misión de los peregrinos era llevar
y entregar a la siguiente provincia el Libro de Oro, donde quedaban
anotadas las vivencias de las etapas, y un bordón especial al que
se le iba añandiendo cintas y banderines de cada lugar por el que pasaban.
Este especial Camino de los Países Bajos,
Camino der Lage Landen, comenzó el 7 de noviembre del 2010 en la Capilla de
Santiago, de Jacobskapel, en Galder, cerca de Breda. Después de aproximadamente
1600 kilómetros de recorrido por toda Holanda, tuvo su final el 5 de noviembre
del 2011 en Utrecht. Entre los 984 fervientes caminantes que en distintas
ocasiones participaron me encontraba yo. Mis dudas desaparecieron y de nuevo me
vi de peregrina buscando lo maravilloso y lo inesperado del camino con mis
botas, la mochila y la Credencial. Fue una peregrinación distinta, por rutas
afables y sin complicaciones pero de belleza pictórica y de tradición; verdes
extensos, agua, canales, molinos y granjas acentuaban el carácter de estos
paisajes y su infinita línea horizontal.
No me llevó a Compostela pero me hizo recobrar el espíritu peregrino, el
ritual de las travesías y lo simbólico del caminar.
Conserva siempre en tu alma la idea de
Itaca,
Llegar allí, he aquí tu destino.(Kavafis)
Me pregunto de dónde nos viene esta necesidad
de andar. Seguramente tienen razón los filósofos cuando dicen que la vida es movimiento.
Ya desde la antiguedad la vida se considera como un viaje. Así pues, mientras
vives estás en camino. Hay tantas formas de andar el camino como diferentes
estilos de vivir, y en todas ellas encontraremos pequeños o grandes obstáculos,
como en la propia vida, que nos servirán de experiencia y nos darán a conocer
el verdadero sentido de la peregrinación. Para mí hacer el camino supuso un
reto personal y ni el cansancio ni el dolor evitaron que naciera en mí una
adicción que será difícil de superar, como tampoco hay nada, excepto el propio
camino, que me libre de la nostalgia.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta
experiencia,
entenderás ya que significan las Itacas.
(Kavafis)
Constantino Petrou Kavafis, 1863-1923
Poeta griego
Itaca, escrito en 1911Publicado anteriormente en http://alenarterevista.net/
miércoles, 1 de febrero de 2012
Camino de Santiago en Holanda
*********************
Peregrinación por las doce provincias holandesas con motivo del 25 aniversario de la Asociación de Santiago en Holanda (Genootschap van Sint Jacob en Utrecht)
Comenzó el 7 de noviembre del 2010 en Galder, cerca de Breda y dió por terminada en Utrecht el 5 de noviembre del 2011
Cada provincia organizó su propia ruta, distribuyendo los kilómetros en diferentes etapas.
La Compostela se conseguía con un mínimo de 100 km.
*****************************
Compostela recibida en la iglesia Nicolaikerk en Utrecht
Credencial del Camino
reverso de la Credencial
viernes, 13 de enero de 2012
Exposición
Exposición sobre el Camino de Santiago en el museo Catharijneconvent en Utrecht
Hasta el 26 de febrero 2012
domingo, 23 de octubre de 2011
Los secretos del camino
El antropólogo y escritor Alan Morinis ha definido las peregrinaciones como una estructura ritual con diferentes significados, considerándolas de indestructibles a pesar de sufrir, incluso de manera radical, numerosos cambios culturales y religiosos. Peregrinar es algo tan cercano al hombre que sigue existiendo también cuando hay conversiones en masa a otras creencias o es considerado un acto de superstición por algunas autoridades religiosas. De igual forma se mantiene cuando el peregrino no tiene conexión con ningún credo.
¿Porqué este deseo de peregrinar? Quizás sea porque la necesidad de movimiento y espacio son factores importantes para el hombre y juegan un papel clave en nuestra manera de pensar. Tenemos no sólo un espíritu que hace uso del espacio sino también un alma -nuestro pensamiento- que está siempre en movimiento. Andar es el principal factor en la popularidad de las peregrinaciones. Herman Vuijsje –escritor y sociólogo holandés- peregrinó de Santiago de Compostela a Amsterdam y considera que andar un día tras otro es beneficioso y puede llegar a ser usado como un medio contra la depresión. Otro conocido caminante inglés, Bruce Charles Chatwin, escribe que drogas son recursos para gente que no saben que pueden caminar. Algunas investigaciones confirman los efectos curativos y espirituales del caminar. Quien se acostumbra a andar, dificilmente puede dejar de hacerlo y muchos corredores parecen ser adictos a andar. Con toda seguridad ambos escritores tienen razón.
Sin embargo, las claves se encuentran en el propio camino; peregrinar es mucho más que un ejercicio físico, es un viaje que recorremos hacia nosotros mismos, lo que nos lleva a conocernos mejor. El Camino de Santiago se identifica con la vida y al igual que en ella encontramos en nuestro viaje dificultades, pruebas, recompensas, alegrías, y dolor. Sin embargo, nada detiene a quienes quieren descubrir sus límites y fuerzas. Y no sólo una única vez. Movidos por la nostalgia se calzan de nuevo las botas y con las cosas más imprescindibles en la mochila vuelven al camino para seguir las flechas amarillas que les llevarán a Compostela.
Hay quien ha escrito que el camino es el mismo para todos, pero distinto para cada uno. Esto es el reflejo de los diversos y variados motivos que cada peregrino tiene para hacerlo. La cultura, la naturaleza o lo espiritual, incluso la aventura, son los más nombrados. A éstos motivos puedo añadir en mi caso, el arte, la curiosidad y el interés por todo lo que se relaciona con símbolos y tradiciones; pero por encima de todo cada salida al camino es un reto de carácter personal. El camino es una experiencia que además de exigir esfuerzo físico y mental, hace partícipe de una naturaleza donde cuentan los kilómetros, el tiempo y el cansancio. Afrontar los distintos paisajes, sendas, montañas y valles enriquece con sensaciones, deseos y comprensión hasta crear una alianza con el camino que recorres, participando con la imaginación y la buena voluntad. El resultado es un camino adaptado a tu propio ritmo; no creo que haya otro secreto.
Con esta seguridad regresamos del camino. Después de haber recorrido cientos de kilómetros, de subir montañas y descender sendas empedradas, atravesar campos y bosques con el dolor y el cansancio, de enfrentarse a los caprichos del tiempo, la naturaleza y los paisajes nos han hecho sensibles a un idioma que es difícil traducir en palabras. De vuelta en casa el contraste entre el camino y nuestro entorno es grande, pero las experiencias vividas facilitarán adaptarnos al ritmo diario. No será fácil por muy sincera que sea la voluntad, y siempre quedará la duda de qué puede hacer el peregrino para guardar algo del Camino como no sea volviendo a salir a él.
http://alenarterevista.net/
domingo, 18 de septiembre de 2011
Nostalgia del Camino
Camino de Finisterre
MADRIGAL A LA CIUDAD DE SANTIAGO
Federico Garcia Lorca
Llueve en Santiago
Mi dulce amor
Camelia blanca del aire
Brilla entenebrecida al sol
Llueve en Santiago
En la noche oscura
Hierbas de plata y de sueño
Cubren la vacía luna
Miro la lluvia por la calle
Llanto de
piedra y cristal.
Mira en el viento desvaído
Sombra y ceniza de tu mar
Sombra y ceniza de tu mar
Santiago, lejos del sol
Agua de la mañana antigua
Tiembla en mi corazón.
.
miércoles, 10 de agosto de 2011
¡Estoy en Santiago!
Las dudas suelen ser malas consejeras, pero no hagas a los libros culpables de tus incertidumbres. Ellos cuentan las historias tal y como otros las escribieron, y es el hombre el que se somete a los mitos y a las leyendas. Sólo cuando te alejes de esos testigos y te libres de la carga de las civilizaciones que visitas serás un verdadero peregrino, sin prejuicios y sin miedos. Puedes hacerlo, Belit, de la misma forma que lo he conseguido yo.
Hoy puedo decir ya que he llegado a Santiago. La certeza de un final próximo me confortó del escaso atractivo de este último tramo, y ha hecho que olvidara cualquiera de las incógnitas que también intentaron hacerme desistir. No he necesitado libros ni ninguna clase de filosofía, y la soledad -que no fue impuesta por uno u otro oscuro pasado- ha sido una lección práctica para saber escuchar la voz del Camino. Sin embargo, desde el Monte do Gozo se acaba con esta orfandad. Me adelantan peregrinos impacientes, alguno quizás con el deseo de ser nombrado rey, pero yo no deseo privilegios retóricos ni que llegue el momento de decir adios al Apóstol.
Desde que estoy en Santiago comienzo a sentir la nostalgia de la peregrinación. ¿Dónde queda el cansancio acumulado de las anteriores etapas, dónde están el calor y el frío, dónde las dudas y la sed que intentaban a veces ser protagonistas en el camino? Todo eso está olvidado. Conocer la ciudad y abrazar al Santo son mis deseadas preferencias, y sigo calles, plazas, iglesias, piedras bañadas por la pátina del tiempo, hasta la Catedral. He alcanzado la meta, Belit-Seri, he llegado al Pórtico de la Gloria y es ahora cuando conoceré la Verdad.
Apenas me detengo aquí me hago preguntas, probablemente las mismas que millones de peregrinos se hicieron al llegar. Dices no tener fe, estar lleno de incertidumbres y hasta pones en duda la necesidad de esta peregrinación. La respuesta está en este mítico románico que nos dejó el Maestro Mateo, en el Cristo que no viene a hacer justicia sino a pedirnos que sigamos a Santiago, en los cuatro evangelistas, en los ángeles que nos cuentan la historia de Aquel que vino a ayudarnos, en los apóstoles y en los profetas. Hace falta preguntárselo.
Ves, Belit-Seri, las historias no están escritas únicamente en los libros; están también en las piedras que hablan, a veces con un murmullo sólido o con erosión y otras hasta se les oye gritar. Sus voces nos cuentan vestigios del pasado, lo histórico de la ciudad, constancias de guerras, fugas, independencias, arte y amor. Es la crónica pétrea que narra la historia compostelana del Camino. La mismas piedras desde las que Santiago habla a los peregrinos en la Catedral. En el interior, con el tiempo detenido en el románico, espera la palabra del Apóstol; sólo ella puede llevarnos al conocimiento y librarnos de las dudas. Necesitaré más tiempo, mañana podré decirte cuales han sido sus enseñanzas.
miércoles, 23 de marzo de 2011
En Galicia no hay señales del escriba
Me pregunto si estoy cumpliendo con los preceptos que un buen peregrino debe saber. Voy ligera de equipaje, sin lastres. Me he desprendido de todos los diálogos inconclusos y proyectos que no tienen futuro. En mi hatillo sólo guardo experiencias nuevas y las imágenes de una buena reflexión. Sin embargo, no me acostumbro a la ausencia de Belit-Seri, aunque hasta ahora haya hecho mi camino en soledad. Una soledad amable, que atempera los silencios con el sonido íntimo de la naturaleza, el eco de los que la habitan, las huellas de quienes pasaron; pero no hay señales del Escriba, y me surgen también las dudas de si ha estado alguna vez aquí.
En el Acebo dije adiós a Asturias, y desde entonces me abandonó la soledad. Galicia me recibe con un trasiego de peregrinos con prisas, que me hace añorar la tranquilidad pasada. Acepto el reto del camino, y éste se me hace fácil cuando me adapto a sus propuestas.
Me lleva por sendas de tierra y piedra, suaves pendientes y llanos, tramos, corredoiras, hacia pequeñas aldeas. Me encuentro con bosques de robles y hayas, con el frescor de los valles y colinas, todo un paraíso de tonalidades verdes. Al contacto intenso con esa naturaleza se enfrenta la admiración por el trabajo del hombre, hórreos de piedra y madera, capillas, iglesias y monasterios.
Pasado Arzúa siento ya cerca Compostela. Muchas han sido las tierras andadas, los límites cruzados y los horizontes dejados atrás. La incognita de Belit-Seri sigue existiendo. Su silencio parece haberle condenado a una peregrinación errante, perdido en la leyenda de su propio nombre. Siempre ha sido así, ha hecho un misterio de su vida desde que abandonó las tierras luminosas del sur. Quizás no es Santiago la meta escogida por él, quizás no ha dejado de ser aquel guerrero que luchaba contra sus nostalgias. La respuesta no está en saber quién es peregrino en el Camino, sino aceptar las diversas maneras de vivirlo y apreciarlo como tal.
Desde Arzúa son unos cuarenta kilómetros hasta llegar al Apóstol. Dejo este lugar sin pena, poco hay ya que me detenga. Vuelvo al camino de nuevo; terrenos cultivados, prados, sendas de tierra y asfalto, pequeñas subidas y bajadas que salvo sin muchos esfuerzos. Mañana, cuando el cansancio haya desaparecido, me encontraré con su generosidad, la generosidad de un camino pródigo, para de nuevo sentir en mi piel el aire y la luz y pisar el rocio del alba. Después en la Catedral habré cumplido todos los preceptos que un peregrino debe saber y Santiago me estará esperando.
domingo, 6 de febrero de 2011
Lo poético del camino
Acuarela: Antón Hurtado
Belit, me conmueve el temor en tus palabras; la sinceridad habitual en ellas tiene un inquietante acento que se me hace difícil de aceptar. ¿Porqué ese recelo a desnudar las emociones que son inevitables, porqué esa ausencia tan cercana al olvido? Nada de esto va a poner límites a tu vida libre de aventurero, y nadie te hará renunciar a seguir peregrinando hacia tu nuevo destino. Lo cierto es que ningún camino es seguro, ni todas las etapas llevan a la justa dirección; los nombres quedan atrapados en la distancia y mantienen sus promesas con el disfraz de una mal contada leyenda. No dejes que la literatura te engañe, no creas todo lo que la fantasía te haga ver. Repasa bien el libro de La Gloria de los Reyes pues es posible que en él aparezca falseada la realidad y el Arca que buscas no se encuentre en la meta que te dicta tu camino.
El mío, mi Camino hasta el Apóstol, sigue la ruta establecida por los pasos de quienes me precedieron. Son la gramática del peregrino a Santiago. En cambio, las palabras se hacen ahora apuntes esparcidos, literatura, para recoger la memoria y superar la distancia. Por eso te escribo. Debes saber que ya llegué a Lugo después de una jornada larga por paisajes, sendas libres y una naturaleza que constantemente me sorprende. La presencia de una robusta muralla confirma la categoría de esta ciudad, acogedora y consciente de su peregrina tradición. A ella entro a través de la Puerta de San Pedro para recorrerla hasta llegar a la catedral y después buscar un lugar donde acojan a todo el que llegue a pie, para la cena y el descanso.
De nuevo en el camino. Poco a poco van surgiendo algunos peregrinos que se acercan, me adelantan y desaparecen en el trazado de esta etapa; hombres y mujeres con un destino común, con más o menos prisas y diferentes motivos para afrontar las distancias. El caminar se hace agradable, el aire acaricia pausadamente el entorno, y en el paisaje todo recibe un tinte mágico, prados, árboles, aldeas, vacas felices, brisas, olores y sendas para la paleta de un gran pintor. Ves, Belit, yo sí me dejo llevar por emociones positivas que descubren lo poético del Camino sin temer que mi sinceridad literaria se deje engañar. ¡Qué importa si las musas callan si el caminar nos descubre un lenguaje nuevo para recuperar la memoria y dar sentido a la vida! En la quietud y el silencio que me acompañan es la naturaleza que pone su voz y las imágenes. Después llegaré -si no olvido seguir las flechas amarillas- a Román da Retorta, Ferreira, Leboreira, Vilamor, entre subidas y bajadas, restos de la vía romana, pequeños cementerios, arroyos y alguna corredeira hasta entrar en Mélide. Mucha literatura para mis letras cansadas.
Sin noticias
Acuarela: Antón Hurtado
Aún no tengo noticias de Belit-Seri. En sus últimas palabras se sentía el cansancio, había en ellas dudas y desaliento, que con toda seguridad le han hecho incontrolable el camino y le impiden tomar cualquier decisión. A pesar de esto no creo que él rechace la belleza de los viajes, se abandone a la melancolía y a las nostalgias y deje de seguir el camino en busca de la verdad. Caminar no es algo que te impongan, no es un castigo, aunque en cierto tiempo, allá por el siglo trece, un tratado entre un conde de Flandes y el rey de Francia, forzó a unos cien caballeros a hacer el camino hacia el final de la tierra. No, no pienso que Belit se deje guiar por emociones negativas. El camino puede ser duro y exigente, dará miedo, cansancio o confusión; pero el caminar transforma, y Belit-Seri, como peregrino de la vida, sabe que todo el que realiza un esfuerzo puede tener la seguridad de encontrar lo que busca.
También para mí no hay nada que impida este deseo irresistible de seguir andando la ruta del Apostol. Como cada día me espera recien despierto el paisaje, la naturaleza encendida. Hoy dejo a Fonsagrada envuelta en el eco tibio de su leyenda y el recuerdo a Santiago. Atrás quedan las difíciles subidas; ahora el camino se hace más suave, con sendas entre pinos, eucaliptos y algún nogal. Las montañas se han hecho más discretas. El sol se muestra valiente, pero la lluvia caída ha dejado la tierra embarrada, pagajosa y absorvente. El camino está solitario y silencioso cuando llego a Montouto. En medio de esta soledad retraso mis pasos hasta estar ante el antiguo Hospital de Santiago, que -como un monarca destronado- ya no tiene protagonismo. Más tarde, después de una pendiente con piedras sueltas que pone a prueba mi paciencia y agilidad, estoy en Cárdavo pasando por el Monte de Matanza. Me llegan imágenes de un rey peregrino, de ejércitos y de batallas reñidas, y así vuelve a mí de nuevo el recuerdo de Belit-Seri, la añoranza a aquel guerrero que paseó conmigo a las sombras de los sicómoros en las tierras del sur. La historia otra vez presente, pienso, mientras me dirijo al albergue para descansar.
Me espera todavía una etapa que no me va a dar grandes problemas. Hay pocos desniveles; se alternan llanos con una ligera subida al Alto de Vaqueriza, a un santuario y –en Villabade- a una iglesia gótica con prestancia de catedral. Enfrente de ella un pazo que sirvió de cenobio y fue usado de hospital para peregrinos, muestra también su valía con escudos en su fachada. De nuevo hablan las piedras y está presente el pasado mostrando su carácter persistente. Más adelante siguen senderos, caminos pequeños y se atraviesa aldeas, Castroverde, Santa María de Gondar. Hace calor, que se hace cómplice del cansancio; los pasos se retrasan, la boca se siente seca y el cuerpo echa de menos el alimento y el reposo, pero todavía me falta superar un desvío por un polvoriento tramo, bajar una incómoda pendiente, volver a subir hasta la Puerta de San Pedro que da entrada, a través de la muralla, a la ciudad de Lugo y, aunque estoy a la espera de noticias de Belit-Seri, mañana tengo una nueva cita con el Camino.
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